Monday, December 04, 2006

7 de Noviembre

Las sienes de Martínez palpitaban furiosamente mientras recargaba y amartillaba su Astra. El frente estaba roto. Los regulares, la feroz infantería mercenaria de Marruecos, se acercaban aullando por el Puente de los Franceses, precedidos por cuatro enormes ingenios acorazados. Por fin el enemigo estaba hollando el suelo de la sacrosanta Madrid. A su derecha, Alcázar y los restos de los Recios se batían desesperadamente contra los moros que subían de la orilla a la carga, ignorando las numerosas bajas en sus filas en el furor casi suicida que desplegaban antes del cuerpo a cuerpo. Martínez podía ver de soslayo cómo Juan Mari y los demás iban sucumbiendo uno a uno bajo los golpes, pero tenía asuntos más difíciles de los que preocuparse: los carros enemigos se le echaban encima. Intentando mantener la cabeza lo más fría posible, apuntó con su pistola a una de las siluetas que se arremolinaban tras el primer tanque y vació su cargador. Vio cómo algunas de las balas impactaban contra el casco negruzco del tanque, haciendo saltar chispas. Eso no detendría lo que se le venía encima. Las orugas del vehículo hacían que las paredes de la trinchera vibrasen y se desmoronasen unos metros por delante, amenazando con sepultar a Martínez. Retrocedió, trastabilló y cayó de espaldas. La mole del carro de combate le envolvió en la sombra.

Entonces, un silbido agudo. Y, casi al instante, una explosión ensordecedora ante sus ojos. El casco del tanque se dobló como si fuera de latón. La torreta saltó, deformada, por los aires. Su carrera desenfrenada paró en seco. En ese momento reparó en las voces que venían de la retaguardia:

¡Los rusos! ¡Los rusos! ¡Han llegado los rusos!
Destinado a Álvaro, ausente.

3 comments:

Hida said...

Muy buena la patida hasta ahora, a ver si con el tiempo podemos cambiar la historia y hacer de lo ocurrido en Madrid un ejemplo a seguir y lo más importante conseguirlo, en la partida la Republica unida vencerá.

shinta_hid said...

un recio nunca lucha solo, sus camaradas a su lado disparan.

un recio nunca muere solo por que sus camaradas haran sangrar a 10 enemigos por cada gota de sangre derramada.

Demos un ejemplo a nuestros hermanos y luchemos cada dia en el frente, algun dia cuando vean nuestra bandera ondeando en las trincheras ni los legionarios ni los moros pasarán por ahí

Jota said...

Gracias por la resolucion, me jodio un monton dejar la partida en ese punto.

Los recios luchabamos por defender la insurrección.
Los recios luchamos por defender nuestra tierra.
Los recios lucharemos por nuestra república.