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Monday, June 25, 2007

PNJs(XVIII): Bascuñana

Miguel Bascuñana, comisario del Batallón Especial del V Cuerpo, ha sido el hombre de confianza del teniente Bueno desde que comenzó la guerra. En la batalla de Brunete estuvo a cargo de uno de los pelotones de ametralladoras, poniendo de manifiesto sus dotes de liderazgo. Poco después resultó gravemente herido, consiguiendo recuperarse para vivir los dramáticos últimos compases de la Batalla de Teruel. Bascuñana, hombre de una cierta cultura, siempre ha resultado ser el contrapunto perfecto del impulsivo Bueno: sereno, calculador… Estas cualidades son las que han hecho que el Mando le confíe el Batallón Especial, dado que Bueno, tras unos confusos sucesos en la retirada de Teruel, se ha mostrado incapaz de tener a nadie a su cargo.
Bascuñana es un hombre alto, espigado, de rasgos afilados. Ya pasa de los treinta años, aunque por su mirada despierta y sus ágiles movimientos no parece más que un mozo. De sus años jóvenes en Madrid conserva su elegancia y una peculiar chulería en el ademán. Suele vestir de blanco, desechando el uniforme militar, y, desde que fuera herido en Brunete, se acompaña de un bastón flexible de caña.
Bascuñana es un hombre valiente. A menudo, Modesto se refiere a él y a Bueno como "los bravos". Ha sabido reaccionar en las situaciones de más peligro, ganandose el respeto de sus hombres, incluso aunque hablemos del batallón de los Recios, tradicionalmente reacio a la presencia de comisarios en sus filas.
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(En la foto, Bascuñana es el quinto por la izquierda, acompañado por algunos de los componentes del Batallón Especial que le visitaron en su convalecencia)

Thursday, June 21, 2007

La 'Mano Negra'

La élite entre la élite. Los legionarios y regulares que forman “la Mano Negra” -sobrenombre de la 13 División franquista- son la tropa más escogida del bando alzado. La manda “el coronel de las mil batallas”, como es conocido del Estrecho a los Pirineos Fernando Barrón Ortiz. Medalla militar, capitán de regulares en Melilla al iniciarse la sublevación del 18 de Julio, es uno de los mandos más capacitados que tienen a su disposición los rebeldes. Su cohorte de moros y legionarios está envuelta en un halo de crueldad desde su participación en la marcha hacia Madrid. Han estado envueltos en lo más duro de todas las batallas desde julio del 36: Badajoz, Talavera, Madrid, el Jarama, Brunete, Teruel… En estos encuentros se han labrado una temible reputación. Recuerdos de retiradas, de cargas a la bayoneta, de los despiadados cuchillos de los moros, de cánticos de muerte y terror acuden a sus mentes con sólo oír pronunciar el nombre de la 13 División.

En julio de 1938 son el enemigo a batir. Los observadores han informado de que cubren el norte del dispositivo franquista en el Ebro con unas fuerzas imponentes: varias banderas de la Legión, tabores de regulares, de Tiradores de Ifni, falangistas y soldados de leva, apoyados por artillería de convencional y de montaña. Pese a todo, el Ejército del Ebro republicano está formado por unidades escogidas, que en poco se parecen a los milicianos sin instrucción que corrían ante los moros dos años atrás. El encuentro va a ser titánico.

Monday, June 11, 2007

PNJs(XVII): Mayor Mateo Merino

El mayor de milicias Pedro Mateo Merino es un joven bien parecido, no muy fornido pero atlético, con una mirada inteligente. Es camarada de Juan Mari Paredes, a quien en la vida sindical madrileña en los años de la proclamación de la República. Su presencia serena y educada constituye un agradable cambio entre los rudos hombres del frente. Constante y despierto, está muy bien considerado por sus superiores, quienes opinan que se está labrando un gran porvenir en el Ejército Popular. Cuando los combates le dejan una pausa, suele empaparse de libros sobre táctica y estrategia, pese a que antes de la guerra no era más que un humilde estudiante de Ciencias Exactas.

Monday, May 14, 2007

Wednesday, May 09, 2007

La Calavera


El escudo de La Calavera: un cráneo sobre las iniciales G.C. -por Guardia Civil-; sobre fondo rojo sangre








Tuesday, April 24, 2007

PNJs(XVI): El Campesino





“[…] Un hombre brutal de modales salvajes, dotado de un físico impresionante y del que sus hombres cuentan atrocidades. Es algo más que una leyenda su crueldad, que le ha llevado a ejecutar personalmente a desertores o prisioneros. Y a él le complace que se extiendan rumores siniestros sobre grupos especiales encadenados a las ametralladoras para impedir el retroceso de las unidades metidas en combate”

Así reconstruye J.M. Reverte, a partir de testimonios directos, la figura de uno de los componentes de la emblemática tríada de dirigentes militares comunistas salidos de las milicias: Modesto, Líster y Valentín González “El Campesino”. El líder de la 46 división fue en realidad peón caminero, pero su apodo sirve para destacar sus orígenes populares. Sus hombres sienten casi veneración hacia él pese a sus ataques de furia. Con ellos, verdaderas tropas de choque, ha estado involucrado en las mayores batallas de la guerra, siempre en primera línea, aunque hay quienes le acusan de haber perdido su valor inicial y haberse acomodado en su uniforme, del que nunca se desprende desde que empezó la Guerra.

Pendenciero, indisciplinado, brutal, malhablado; pero, aún así, carismático, y con gran apoyo popular. Éste es el hombre encargado de defender Teruel ante el inminente ataque franquista.

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Aquí podéis escuchar a El Campesino, ya un anciano decrépito, cantar a capella el himno de su 46 División, siendo entrevistado para TVE (1984)

Friday, March 09, 2007

PNJs(XV): Sargento Evilio

Evilio Jandilla es militar profesional. Alto y corpulento, con un gesto severo siempre dibujado en sus facciones mesetarias, mantiene una disciplina de hierro entre sus hombres. La mayoría le odian por su trato brutal, pero no podría ser de otra manera. Evilio manda un pelotón de ex-convictos, asesinos, criminales, bandoleros, que, para reducir su pena, se han alistado en una de las unidades con una vocación más suicida del ejército republicano: las Compañías Especiales del V Cuerpo. Aunque Evilio no puede dar la espalda a sus hombres, tiene un seguro de vida: el miedo que les inspira es más intenso que el odio. Circulan rumores entre la tropa de que es de gatillo fácil con sus propios subordinados. Pocos podrían decir si esto es cierto, pero no hay duda de que su reputación le beneficia. Por lo demás, con los oficiales, Evilio se muestra distante pero respetuoso, buenas cualidades castrenses muy estimadas en el improvisado Ejército Popular.

PNJs(XIV): Sargento Dolores

Lola ronda los treinta y muchos años. No ha tenido una vida fácil, por lo que se deduce de su piel curtida y sus anchas manos callosas, pero ella prefiere no hablar del pasado. La revolución la proporcionó una vida nueva, gracias a sus innatas aptitudes para el mando. Dolores es una mujer de carácter, de eso no hay duda. Estuvo en los combates de la Sierra, y, en la Batalla de Madrid, fue ascendida a cabo y condecorada por su valor. Desde los primeros combates, a Dolores la ha acompañado si inseparable Ana, una joven y atractiva cigarrera madrileña, lo que ha suscitado habladurías sobre si la relación que mantienen es algo más que amistad. Dolores es extremadamente protectora con Ana, por lo que es recomendable no hacer comentarios fuera de lugar en su presencia. Ambas fueron escogidas por Modesto para su Compañía Especial pese a la oposición de algunos superiores a mantener a mujeres en el ejército, pero éste no les prestó oídos. Dolores es una excelente líder de pelotón, y Anita tiene una particular habilidad manejando la ametralladora. Las discrepancias sobre su presencia se disiparon con verlas entrar en acción.

Wednesday, March 07, 2007

Los Pacos


Del sonido que produce el disparo cercano y seco –pac, pa-có,
pa-cum- deriva el nombre de paco que se aplica al tirador que hace
fuego en estas condiciones. El paco suele ser un hombre solitario,
paciente y astuto, con alma de cazador furtivo. Los moros paqueaban
admirablemente de día y de noche. Con una fusila*, un puñado de higos,
una buena provisión de cartuchos y un cacho de peña donde camuflarse, todo el
tiempo les parecía poco para dedicarse a este sangriento y arriesgado deporte.

“-¿Qué es un “paco”?
‘- Un fusil y detrás un moro.”
Lo dice el
jefe legionario Maciá Serrano en la novela La Legión
desnuda
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Diccionario para un
macuto
, Rafael García Serrano




*En la jerga moruna el fusil era la fusila, y la ametralladora, en la misma línea, la fusila loca.

Thursday, February 15, 2007

PNJs(XIII): Teniente Bueno

Al cruzarse con Bueno, nadie diría que es un oficial. Bajo, desaliñado, algo calvo y con su característico bigotillo se pasea de un lado a otro de los barracones con un aire desenfadado. Dice tener una extraña alergia a los uniformes desde que cumplió el servicio militar en Marruecos, por lo que viste sus correajes encima de una vulgar camiseta de tirantes. Siempre lleva unos ajados y parcheados pantalones de montar, ceñidos a las pantorrillas con unas polainas de vendas, entre las que oculta su “herramienta de trabajo”: un cuchillo toledano de veinte centímetros. Ocasionalmente se cubre la calvicie con una gran boina negra, donde lleva cosidas sus insignias en el lateral, “para que los fascistas no las vean y las agujereen”. Forma parte de la “chusma” de Modesto desde el principio de la guerra. Se conocieron en la Sierra, y allí puso de manifiesto su especial talento para el trabajo sucio. En el combate, Bueno deja su aspecto de pacífico hombrecillo a un lado y se convierte en un demonio, poseído por un instinto de lucha que le hace parecer inmune al miedo. Bueno desprecia los tiroteos a distancia. Prefiere verle los ojos al enemigo, escuchar su último aliento. Pero no es una bestia sanguinaria. Sabe mantener la cabeza fría y es un buen líder. Por eso le eligieron para la Compañía Especial. Bueno tiene la certeza de que no va a salir vivo de esta guerra, pero lo sobrelleva con indiferencia. Sus subordinados creen que no está muy bien de la cabeza, pero mantienen con él una particular empatía.

Wednesday, January 10, 2007

PNJs (XII): Joaquín Hernández, ex Guardia Civil


Tras el 34, a punto de promocionar a cabo, Joaquín Hernández solicitó la baja de la Benemérita. Prefería pasar hambre a trabajar oprimiendo a sus correligionarios. Joaquín ha sido comunista desde que el partido se fundó, allá por los años veinte. Y siempre lo ha llevado con la mayor discreción, incluso con la legalización. Incluso después de retirarse del Cuerpo. Hasta hoy. La Revolución lo cambia todo. Hoy lo que lleva con cierta vergüenza es el haber pertenecido a la Guardia Civil, con tan mala prensa en los círculos obreros.

Desde que comenzó el baile, Joaquín no ha tenido descanso: estuvo en Campamento y después con la Columna Mangada. Más tarde llegó el Quinto Regimiento y la formación y reclutamiento de nuevos milicianos. Es en esta época, finales del verano de 1936 cuando conoce a Alfredo Alcázar, quien al conocer su experiencia en la Benemérita le convence para que se una al famoso batallón de los Recios de la República. En estos días también recibe el ascenso a cabo instructor, y tras unos cortos días educando a los reclutas, le llega la fatídica orden: llevar a los inexpertos chavales a primera línea de fuego. En una traumática lucha habitación por habitación resulta herido en la pierna, y pierde a algunos de sus muchachos, así como a quien se convirtió en su mejor amigo durante la lucha: el camarada Hernando, ex militar y comunista como él.

Pese a todas estas desgracias, Joaquín no pierde el humor que le caracteriza, siempre quitándole hierro al asunto e intentando infundir ánimos entre sus muchachos.

PNJs (XI): Damián Carvajero, teniente del Tercio


Carvajero siempre ha puesto ante todo la lealtad ante sus mandos. Cuando en julio le comunicaron que debía sublevarse con su regimiento, no lo dudó un instante. Pero en su fuero interno no siente el odio cerval hacia el enemigo con que sus superiores han inflamado a la tropa. Sabe que los “rojos” no son mas que trabajadores, con aspiraciones muy parecidas a la que él pueda tener. Carvajero no sabe de política, no quiere saber de política. Lo único que le mueve es el honor, ese torcido honor militar africano, aunque no es un exhibicionista al estilo de Millán Astray. Y hay otro rasgo que diferencia a Carvajero de sus compañeros de armas: en combate no le embarga el impulso suicida y el desdén hacia la vida de sus hombres que debería sentir un legionario. Quizá sean estas las razones que le llevaron a rendir la Facultad de Odontología, y no el hambre y las necesidades, como quisiera creer. Cuando se rindió ante los rojos los restos de su bandera estaban harapientos, sedientos, sin munición. Llevaban combatiendo sin descanso desde hacía diez días, y tres días mas sin comunicación de ningún tipo con el exterior. Sin agua, sin comida, atrapados como ratas.

Ahora Carvajero es un rehén del sargento rojo. Éste no parece un delincuente desalmado como la mayoría de sus harapientos subordinados. Parece un hombre de palabra. Confiar en él y hacerse pasar por rojo será la única opción de salir de ésta. Sabe que si vuelve a las líneas nacionales después de haberse rendido, será fusilado. Y no puede arriesgarse a morir así, sin dar la cara una vez más. Sin volver a ver a su mujer, que espera allá en Melilla.

Damián Carvajero es un hombre entrado en los cuarenta. Talludo, alto, con el rostro endurecido por el sol y el polvo africano. Aunque sus captores lo vistan de miliciano, su marcialidad, su bigotillo castrense, le delatan. Esperemos que tenga suerte.

Wednesday, December 20, 2006

PNJs (X): Alfons Barlet, “Tintorro”


Alfons (o “Tintorro”, como le han apodado sus camaradas a modo de sarcasmo por su afición a los vinos de calidad) es uno de los líderes de pelotón de la Columna Durruti. Ancho de espaldas, con aspecto de rudo campesino, esconde una particular delicadeza personal. En la lucha en torno a Zaragoza, al principio de la guerra, se distinguió por su bravura, y por eso fue elegido por sus camaradas primero y por el propio Durruti después para acompañarle en su desesperada expedición de auxilio a Madrid. La Columna Durruti fue enviada en el peor momento al frente más duro de la guerra, y la moral de las valientes milicias catalanas se vino abajo, acostumbradas como estaban a enfrentamientos de poca entidad contra milicianos y policías enemigos. Tintorro fue uno de los pocos líderes que consiguieron rehacer el frente e imponer la disciplina. Tintorro siempre ha confiado en el buen juicio de su venerado Buenaventura Durruti, quien, pese a su credo anarquista, lucha por instaurar entre sus hombres una disciplina férrea para poder hacer frente al fascismo. Abochornados por su huída, los hombres de Durruti solicitaron el punto más peligroso del frente para redimirse, y ese lugar es, por derecho propio, la Ciudad Universitaria. Para Tintorro y sus camaradas (nunca dejarán que se les llame “subordinados”) están siendo unos momentos terribles. La lucha habitación por habitación les enerva, estando como están acostumbrados al campo abierto. Pero su orgullo puede más. Tintorro está determinado a resistir o morir intentándolo. Sus bravos libertarios no van a ser menos que esos marxistas…

Thursday, November 23, 2006

PNJs(IX): Miaja y Rojo


¡El gobierno se ha ido! Ha llegado el momento de ser hombres. ¿Me entienden? De ser hombres, ¡machos!... Si hay alguno que no se sienta capaz de morir, más le vale decirlo ahora.

General Miaja, reunión con los jefes de milicias, 6 de Noviembre de 1936


Madrid, noviembre de 1936. El Gobierno republicano ha huído, dejando lo que no necesita, que presumiblemente caerá en manos del enemigo. Al mando de todo lo prescindible, queda un militar: José Miaja Menant (1878 – 1958). Un general casi anciano y juzgado como de tercera categoría por los responsables republicanos. Pero el viejo general dará una sorpresa a propios y extraños: con gran solvencia organizará la defensa de la capital y se dispondrá a resistir todo lo que Franco pueda echarle encima. Se rodeará de figuras de gran altura, como el brillante teniente coronel Vicente Rojo Lluch (1894 – 1966), con quien formará un efectivo y enérgico tándem: Rojo será el cerebro al frente de su Estado Mayor, y Miaja será la cabeza visible, alcanzando en pocos días la categoría de héroe popular.

Personajes Jugadores (VI): Paolo Erdini




Fecha de nacimiento: 1904
Nacionalidad: Italiana
Ocupación: Ex- militar
Otros datos: Desertor del Esercito Nazionale italiano

Tuesday, November 21, 2006

La Guardia de Asalto


El Cuerpo de Seguridad y Asalto fue un cuerpo policial español creado en febrero de 1932 por las autoridades republicanas.
El Cuerpo de Seguridad y Asalto estaba organizado militarmente, y distribuido en pelotones (de veinticinco guardias), que agrupados en compañías, se desplegaban por las principales ciudades españoles. Su función principal era el mantenimiento del orden público y actuaba normalmente en caso de disturbios. A diferencia de los otros cuerpos policiales de la época, no tenía como función principal la persecución de la delincuencia. Con su creación, el mantenimiento del orden público, hasta entonces en manos de la Guardia Civil, quedó exclusivamente a su cargo en las zonas en las que estaba desplegado. Estaban bajo el mando directo del Ministro de la Gobernación (actualmente Interior).

Carteles alusivos a la profesionalidad del cuerpo


Historia
La policía española es creada en 1824, mediante una real cédula del rey Fernando VII. Tras muchos avatares y reorganizaciones, se crea en 1844 el Cuerpo de Protección y Seguridad, un cuerpo civil de policía, distinto del militarizado que constituía la Guardia Civil. Fue en 1887 cuando se determinó que la policía comprendía dos servicios: el de Vigilancia y el de Seguridad, dependientes ambos del Ministerio de la Gobernación.
Según un real decreto de 25 de noviembre de 1930, se aprueba un nuevo reglamento de la policía. Mediante este decreto, la policía gubernativa se ponía bajo el mando directo y único del Director General de Seguridad (dependiente del Ministro de Gobernación). La policía se compondría de dos cuerpos: el Cuerpo de Vigilancia y el Cuerpo de Seguridad, atribuyendo a ambos carácter civil. Sin embargo, el Cuerpo de Seguridad se regía por normas militares, estando sus componentes sujetos al Código de Justicia Militar. Sus funciones comprendían el mantenimiento del orden público, la seguridad personal, el respeto a las propiedades y la observancia de las leyes. Dentro de este Cuerpo, se crea la denominada Sección de Gimnasia, encargados del mantenimiento del orden público.
Con la llegada de la II República en 1931, aumenta la inestabilidad social. A ello se une el hecho de que la policía no goza ni del apoyo ni de la confianza de los nuevos gobernantes republicanos. Miguel Maura Gamazo, político republicano conservador, nombrado ministro de la Gobernación del Gobierno Provisional de República, acometió la tarea de adaptar el antiguo Cuerpo de Seguridad a las nuevas necesidades: crear rápidamente otra fuerza, para hacer frente a las alteraciones del orden en las ciudades, más ágil y con más moderno armamento, dejando a la Guardia Civil la custodia del campo, su auténtica misión.
Ese mismo año, el 17 de mayo de 1931 se reorganizó el Cuerpo de Seguridad y se le adscribieron las llamadas Compañías de Vanguardia (posteriormente denominadas Sección de Guardias de Asalto), utilizando como base la ya existente Sección de Gimnasia del Cuerpo de Seguridad. Integrada en el Cuerpo de Seguridad, la Sección de Guardias de Asalto constituyó una fuerza de choque destinada a actuar en las aglomeraciones con motivo de festejos, desfiles, manifestaciones, etc., y en los intentos de alteración del orden público. Se trata de los antecesores de los actuales antidisturbios. Sus miembros fueron mejor dotados y equipados para la conservación del orden público que la Guardia Civil. Finalmente, el 9 de febrero de 1932, una parte del Cuerpo de Seguridad se transformó en Guardias de Asalto, pasándo el cuerpo a denominarse Cuerpo de Seguridad y Asalto.
Su primer mando operativo fue el entonces coronel Agustín Muñoz Grandes, gracias a la gran fama adquirida al organizar y dirigir las tropas regulares de Marruecos, y destituido al triunfar el Frente Popular en las elecciones de 1936.
El 24 de abril de 1932, según el autor Salas Larrazábal, se autorizaba el aumento de la dotación del Cuerpo de Seguridad y Asalto a un coronel, dos tenientes coroneles, 12 comandantes, 57 capitanes, 177 tenientes, 302 suboficiales y sargentos, y 3.896 cabos y guardias. El 8 de septiembre del mismo año, se autorizaba un aumento de 2.500 guardias. Así, en 1936, según el citado autor, el número de integrantes del Cuerpo de Seguridad y Asalto era de 17.660: 450 jefes y oficiales, 543 suboficiales y 16.667 guardias, de los que unos 8.000 pertenecían a la sección de Seguridad y el resto a la de Asalto.
Al estallar la guerra civil, la mayor parte de los integrantes de la Guardia de Asalto, un 70 por ciento según estimaciones de Salas Larrazábal, se mantuvieron leales al Gobierno. Es más, de todos los cuerpos policiales que habían quedado en la zona gubernamental era el mejor visto por la mayor parte de la población. Esto hizo que gran número de militares decidieran ingresar en este cuerpo, para evitar los recelos y suspicacias que su profesión creaba. Hasta el punto de que Largo Caballero tuvo que prohibir a los oficiales del ejército pasarse a la Guardia de Asalto sin autorización expresa del Ministerio de la Guerra.
Sin embargo la vida del cuerpo estaba llegando a su fin. La Guardia Civil había sido transformada por el gobierno republicano en Guardia Nacional Republicana, siendo fusionada, por decreto, el 27 de diciembre de 1936, con el Cuerpo de Seguridad y Asalto para formar el Cuerpo de Seguridad Interior, el cual a su vez fue disuelto por los vencedores de la contienda al terminar ésta. Los miembros de la Guardia de Asalto que superaron los expedientes de depuración se integraron en la recién creada Policía Armada.
Probablemente, los únicos puntos negros de la historia del cuerpo fueran su intervención en la represión de la revuelta anarquista de Casas Viejas en 1933 y la participación de alguno de sus miembros en el asesinato del líder del Bloque Nacional, José Calvo Sotelo, el 13 de julio de 1936, en represalia por el asesinato por pistoleros falangistas del teniente de Guardias de Asalto José Castillo.

PNJs(VIII): Martínez, guardia de Asalto


Pedro Martínez nació en 1903 en el madrileño barrio de las Peñuelas, donde trabajó como aprendiz en el taller de repuestos de su familia, negocio que heredó a los veintidós años, a la muerte de su padre. Un año después, gracias al dinero que le proporcionaba el negocio, pudo contraer matrimonio con su novia de toda la vida, una estanquera de Vallecas llamada Concha. A causa de las crisis que atravesaba el país, su negocio quebró, y se vio desempleado y con su mujer en estado de buena esperanza, viviendo de alquiler en un sótano de Usera. Estuvieron malviviendo durante varios años, hasta que, en 1932, Martínez fue admitido en un cuerpo policial de nueva creación, gracias a las gestiones de Federico Pérez, un amigo de la infancia. Repartiendo su tiempo entre su trabajo y el cuidado de su familia, los años pasaron hasta los desgraciados días de 1936. Su único hijo estaba de colonias en Ávila cuando estalló la sublevación, y desde Julio no ha tenido noticias suyas. Su señora tiene el ánimo por los suelos, y su matrimonio va de mal en peor, situación agravada por las largas ausencias del hogar que exige la guerra. Por si fuera poco, su mejor amigo, Pérez, murió en las primeras horas del golpe militar. Sin duda, Martínez ha conocido momentos mejores en su vida, pero eso no le impide que siga cumpliendo con su deber con resignación y sacrificio como las ordenanzas de la Guardia de Asalto requieren.

PNJs (VII): Pasionaria


No podría acabar la crónica sin hacerle un lugar a Dolores Ibárruri, Pasionaria, uno de los personajes mas icónicos que la Guerra Civil nos dejó. Alma de la defensa de Madrid, autora de los lemas que agitaron la conciencia de los madrileños(y popularizadora del "¡No Pasarán!" que da nombre a nuestra crónica), se convirtió en una heroína popular, mas allá de ideologías. Reproduzco aquí un discurso al "Madrid invencible" de Noviembre:

Trabajadores, camaradas de Madrid:
Cuando los obuses del enemigo comienzan a batir las casas de nuestra ciudad; cuando sobre el cielo de la capital de la República vuelan los aviones facciosos, vertiendo metralla mortífera sobre mujeres y niños indefensos, parece increíble venir a celebrar un acto de esta naturaleza. Y esto no es necesario para levantar vuestro espíritu, que bien templado lo tenéis a través de días de lucha inenarrables, sino para deciros que estamos aquí y que no nos hemos ido. Que estamos aquí junto a vosotros, como hemos estado siempre, y dispuestos también a cumplir con el deber de agradecer desde aquí, desde el Madrid inconquistable, a la Unión Soviética, al entrañable País Soviético, su solidaridad para con nuestro pueblo y su defensa de la República en Ginebra.
Desde aquel país nos dice el heroico pueblo soviético --que supo vencer no sólo al enemigo interior, sino también al enemigo exterior-- y nos gritan mujeres: ¡Hermanos españoles, estamos con vosotros!
Gracias a esta solidaridad nos sentimos más seguros; no nos sentimos solos y podemos decirle al enemigo que ¡no pasará!
Es preciso que el mundo conozca el alto nivel moral de nuestro pueblo, que no se deja abatir por la superioridad enemiga.
Hemos dicho muchas veces que Madrid no se defiende sólo desde dentro, sino también desde fuera. Y no hace muchos días que el Partido Comunista publicó un llamamiento a todos los trabajadores, y principalmente a los comunistas, en este sentido. «Es necesario que el comunista --decía ese manifiesto-- sea un soldado que organice, un comisario político que eduque y prepare a los combatientes; que sea el primero en la lucha y en el sacrificio.» Cumpliendo las decisiones de nuestro Comité Central, nos hemos desplazado a provincias, y no más tarde que ayer hemos recorrido las regiones de Levante, para demandar a los campesinos y trabajadores levantinos ayuda para Madrid, y ellos nos la han prometido, y han comenzado ya la organización del envío de víveres.
El hecho de que haya tantas mujeres en este mitin nos permite, sin temor a equivocarnos, proclamar con orgullo que no se ha extinguido la tradición heroica de las mujeres españolas, que en todos los momentos en que estuvo amenazada la integridad de la patria estuvieron junto a sus hombres y con ellos supieron luchar y morir. Y por ello nos sentimos profundamente orgullosos y seguros de la victoria. Porque una causa que defienden las mujeres y las madres, a pesar de los avatares de la lucha, será siempre una lucha victoriosa.
Desde esta misma tribuna dije que teníamos lo necesario para comenzar la ofensiva. Después, un día, os dije: Camaradas, hay que resistir los embates del enemigo, dos, tres, cuatro, ocho días, los que sean preciso. Habéis resistido, resistís y Madrid se ha hecho inconquistable.


Discurso pronunciado en el Monumental Cinema de Madrid, el 8 de noviembre de 1936

Tuesday, November 14, 2006

Muerte de un Recio


Extraído de Milicia Popular, diario del Quinto Regimiento, 7 de Noviembre de 1936

Friday, November 03, 2006

Dinamiteros

Ante la escasez de armas y munición, surgió en Asturias en 1934 una nueva forma de lucha: la de los dinamiteros. Esta práctica se generalizó en la Guerra, sobre todo entre los mineros que luchaban en el frente de la Sierra. Hubo dinamiteros muy famosos, héroes populares, como Coll, Cornejo y, la más famosa de todas, Rosario Sánchez mora, Dinamitera, inmortalizada por los versos de Miguel Hernández:

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Nadie al mirarla creyera
que había en su corazón
una desesperación,
de cristales, de metralla
ansiosa de una batalla,
sedienta de una explosión.
Era tu mano derecha,
capaz de fundir leones,
la flor de las municiones
y el anhelo de la mecha.
Rosario, buena cosecha,
alta como un campanario
sembrabas al adversario
de dinamita furiosa
y era tu mano una rosa
enfurecida, Rosario.
Buitrago ha sido testigo
de la condición de rayo
de las hazañas que callo
y de la mano que digo.
¡Bien conoció el enemigo
la mano de esta doncella,
que hoy no es mano porque de ella,
que ni un solo dedo agita,
se prendó la dinamita
y la convirtió en estrella!
Rosario, dinamitera,
puedes ser varón y eres
la nata de las mujeres,
la espuma de la trinchera.
Digna como una bandera
de triunfos y resplandores,
dinamiteros pastores,
vedla agitando su aliento
y dad las bombas al viento
del alma de los traidores.